MANIFIESTO
1. - Todo territorio y sus habitantes tienen derecho a desarrollarse y proyectar su futuro libre de hipotecas, más, cuando en el pasado han hecho una aportación al bien general que ha supuesto una pérdida importante de su patrimonio, gentes y cultura.
2. - No son propias de un Estado de Derecho las actuaciones que suponen ocupación ilegal de terrenos, aprobaciones de impacto ambiental contrarias a los informes de los técnicos o utilización de procedimientos administrativos que suponen indefensión para los afectados.
3. - Rechazamos la campaña publicitaria a que está siendo sometida la población de Zaragoza y su entorno que, mediante mensajes falsos, está suponiendo una clara manipulación informativa cuyo fin último no es otro que generar una "masa crítica" que respalde el claramente contestado recrecimiento de Yesa.
4. - Reiteramos nuestro convencimiento de que existen soluciones a los problemas del regadío de Bardenas y abastecimiento de agua a Zaragoza desde la racionalidad y el respeto a nuestro territorio, en la línea que marcan las directivas europeas próximas a ser aprobadas.
5. - Las movilizaciones habidas en nuestra comarca y otras del Pirineo, no pueden ser ignoradas por más tiempo, y el presidente Iglesias concretando en hechos las manifestaciones que hizo en la toma de posesión de su cargo, ha de poner todos los medios para evitar que siga aumentando el conflicto social que se está generando entre las comarcas del llano y la montaña, y que pueden llevar a nuestra política hidráulica a un callejón sin salida.
6. - Exigimos, ante la política de hechos consumados que está llevando adelante el Ministerio de Medio Ambiente, a través de ACESA y la CHE, una moratoria para el proyecto de recrecimiento de Yesa y los otros grandes embalses (Santaliestra, Jánovas y Biscarrués) que permita establecer verdaderos foros de diálogo donde los afectados tengan una voz clara y nítida, nunca antes existente. Animamos al presidente de Aragón a que defienda con valentía sus nuevos planteamientos y exija, junto a nosotros, esta moratoria, como punto de partida en el que se respeten los intereses legítimos de la montaña.